Última actualización: Hoy a las 08:00 am   Visitanos también en las redes sociales
 

Publicada: 21-10-2019

 

«Nadie está excluido del corazón de Dios», papa Francisco

El Papa desarrolló su homilía en torno a tres palabras presentes en las lecturas: un sustantivo, un verbo y un adjetivo: monte, subir y todos. Para Francisco, el monte «es el lugar donde a Dios le gusta dar cita a toda la humanidad. Es el lugar del encuentro con nosotros... lugar de grandes encuentros entre Dios y el hombre, es también el sitio donde Jesús pasa horas en oración (cf Mc 6,46), uniendo la tierra y el cielo; a nosotros, sus hermanos, con el Padre». Para él, «la misión comienza en el monte: ahí se descubre lo que cuenta. En el corazón de este mes misionero, preguntémonos: ¿Qué es lo que cuenta para mí en la vida? ¿Cuáles son las cumbres que deseo alcanzar?».
En cuanto al verbo subir (cf Is 2,3), el Obispo de Roma dijo: «No nacimos para estar en la tierra, para contentarnos con cosas llanas, nacimos para alcanzar las alturas, para encontrar a Dios y a los hermanos. Pero para esto se necesita subir: dejar una vida horizontal... realizar un éxodo del propio yo. Subir, cuesta trabajo, pero es el único modo para ver todo mejor, como cuando se va a la montaña, y sólo en la cima se vislumbra el panorama más hermoso y se comprende que no se podía conquistar, sino avanzando...». La acción de subir está acompañada por un elemento que no siempre es evidente: «no se puede subir bien si se está cargado de cosas». Por tanto, el secreto de la misión es la renuncia... E insiste: «una vida de servicio que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empequeñecen el corazón, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos».

«Que “todos” los hombres se salven» (cf 1Tm 2,4) es la palabra que nos recuerda, dice el Papa, que «el Señor es obstinado al repetir este: “todos”. Sabe que somos testarudos al repetir “mío” y “nuestro”: mis cosas, nuestra gente, nuestra comunidad..., y Él no se cansa de repetir: “todos”, porque nadie está excluido de su corazón, de su salvación...». Seguidamente subraya: «Esta es la misión: subir al monte a rezar por todos y bajar del monte para hacerse don a todos». Por tanto, el cristiano, siempre está en movimiento, en salida... «El testigo de Jesús jamás busca ser destinatario de un reconocimiento de los demás, sino que es él quien debe dar amor al que no conoce al Señor», afirmó Francisco.
El Papa finalizó así homilía: «Estamos aquí para testimoniar, bendecir, consolar, levantar, transmitir la belleza de Jesús. Ánimo, ¡Él espera mucho de ti! El Señor tiene una especie de ansiedad por aquellos que aún no saben que son hijos amados del Padre, hermanos por los que ha dado la vida y el Espíritu Santo. ¿Quieres calmar la ansiedad de Jesús? Ve con amor hacia todos, porque tu vida es una misión preciosa: no es un peso que soportar, sino un don para ofrecer. Ánimo, sin miedo, ¡vayamos al encuentro de todos!».
Fuente: vaticannews.va


 

 





 

vaticannew.va


 

 

 

 
Archivo de noticias