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Publicada: 17-09-2019

 

«Todos estamos llamados a vivir la paz»

En el mensaje, el Papa expresó a los participantes en el Encuentro de Oración por la Paz su alegría al «ver que esta peregrinación de paz que comenzó después de la Jornada Mundial de Oración por la Paz, convocada en Asís en octubre de 1986 por Juan Pablo II, nunca se ha interrumpido, sino que continúa y crece en número de participantes y en frutos de bien».
En el contexto del tema central: «Paz sin fronteras», el Obispo de Roma centró la reflexión en un hecho importante que ocurrió hace 30 años en Europa, y en el que la oración tiene un papel preponderante: «Cayó el Muro de Berlín y se puso fin a esa lacerante división del continente que causó tanto sufrimiento. Desde Berlín a toda Europa del Este se encendieron ese día nuevas esperanzas de paz, que se extendieron por todo el mundo. Fue la oración por la paz de tantos hijos e hijas de Dios la que contribuyó a acelerar esa caída».
El Papa subrayó la importancia de las enseñanzas bíblicas en este tema: «La historia bíblica de Jericó nos recuerda que los muros caen cuando son “asediados” con la oración y no con las armas, con los anhelos de paz y no de conquista, cuando soñamos con un futuro bueno para todos. Por eso es necesario rezar siempre y dialogar en la perspectiva de la paz: ¡los frutos vendrán! No tengamos miedo, porque el Señor escucha la oración de su pueblo fiel».
Francisco resaltó en su mensaje que, en lo que va de este siglo, nos estamos alejando de este ideal de paz para el mundo: «Hemos presenciado, con gran tristeza, el desperdicio de ese don de Dios que es la paz, dilapidado con nuevas guerras y la construcción de nuevos muros y barreras... es algo “insensato”, porque se niega hospitalidad a quien lo necesita, la violencia arruina el medio ambiente y se daña la casa común». Y añadió: «La paz es como una casa con muchas estancias en la que todos estamos llamados a habitar».
En su mensaje el Papa dijo: «Con mi saludo quiero decirles que estoy a su lado en estos días y que con ustedes pido la paz al Único que nos la puede dar», y añadió: «La oración por la paz, en este tiempo marcado por tantos conflictos y violencia, nos une aún más a todos, más allá de las diferencias, en el compromiso común por un mundo más fraterno».
Finalmente concluyó su mensaje con un llamado urgente: «Vivimos un momento difícil para el mundo. Todos debemos unirnos –diría que con un mismo corazón y una misma voz– para gritar que la paz no tiene fronteras. Un grito que surge de nuestro corazón. Es de ahí, en efecto, desde los corazones, desde donde debemos erradicar las fronteras que dividen y enfrentan; y es en los corazones donde se deben sembrar sentimientos de paz y fraternidad».
Fuente: vaticannews.va



 

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