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Publicada: 30-03-2019

 

Unicef lanza Plan mundial contra el Covid-19


El 40 por ciento de la población mundial, 3 mil millones de personas, no tienen en casa servicios con agua y jabón para lavarse las manos. Un tercio de las escuelas del mundo y la mitad de las escuelas de los países menos desarrollados no tienen espacio para que los niños se laven las manos. Más de la mitad de los estudiantes del mundo se han visto afectados por el cierre de escuelas a nivel nacional en al menos 120 países. La depresión y la salud mental son reales y afectan a 1 de cada 3 personas.
La directora general de Unicef, Henrietta Fore, resaltó el asunto de la emergencia que se ha generado a causa de la pandemia de Covid-19.
«En sólo unos meses, Covid-19 ha trastornado las vidas de los niños de todo el mundo. Cientos de millones no van a la escuela. Los padres y quienes cuidan de ellos han perdido sus trabajos. Las fronteras están cerradas. Los niños son las víctimas ocultas de esta pandemia. Nos preocupan las consecuencias a corto y largo plazo para su salud, bienestar, desarrollo y perspectivas».
En particular subraya la preocupación por la falta de acceso a los servicios de agua y saneamiento, puesto que lavarse las manos con jabón es crucial en la lucha contra el coronavirus:
«Ya ahora 40 por ciento de la población mundial, 3 mil millones de personas, no tienen servicios de agua y jabón en casa para lavarse las manos. Peor aún, 16 por ciento de los centros de salud, o 1 de cada 6 personas, no tienen baños. Un tercio de las escuelas del mundo y la mitad de las escuelas de los países menos desarrollados no tienen espacio para que los niños se laven las manos».
El cierre de las escuelas a nivel nacional en al menos 120 países han afectado no sólo la educación, sino también «los almuerzos escolares, los programas de salud, el agua potable y la información correcta», señala.  Y el cierre de las escuelas expone a los niños a un mayor riesgo de explotación, violencia y abuso.
Henrietta Fore pone la alarma en el acceso a los servicios básicos de salud, incluidas las vacunas y el tratamiento de las enfermedades infantiles: «No podemos salvar a un niño de Covid-19 y luego perder a otros por neumonía, sarampión y cólera».         
También la salud mental de los jóvenes es de particular relevancia, puesto que la renuncia a los hábitos cotidianos como el hablar con amigos, ir a la escuela y hacer deporte «aumenta la ansiedad y puede conducir a cambios en ellos».
Para millones de niños que huyen o viven en situaciones de conflicto o en condiciones de hacinamiento y a menudo en zonas de guerra, no se agiliza el acceso a la atención médica, el auto-aislamiento y el lavado de manos con jabón no es fácil, puesto que «una familia de 6, 8, 10 o 12 personas puede vivir en una habitación».
De todo esto se desprende la solicitud de Unicef para adherir a la financiación del Plan mundial de respuesta humanitaria al Covid-19.
La directora explica que con el apoyo de la comunidad internacional, es posible elaborar conjuntamente planes de preparación y respuesta en países con sistemas de salud más débiles, aumentar el acceso a los servicios sanitarios y al lavado de manos y ampliar la participación de la comunidad para proporcionar la información que necesitan para prevenir el contagio.
«Podemos seguir trabajando con los gobiernos para fortalecer los servicios de protección, el apoyo psicosocial y las oportunidades de aprendizaje a distancia para todos los niños, en particular para los más vulnerables», concluye la directora de Unicef.
vaticannews.va


 

 





 

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