Ayer, 21 de agosto se conmemoró el Día Internacional del Catequista con la fiesta litúrgica de San Pío X – Giuseppe Melchiorre Sarto –, cuyo pontificado fue de 1903 hasta 1914. También es conocido como el patrón de los catequistas, pues dedicó gran parte de su magisterio a la catequesis y la eucaristía, promoviendo la comunión frecuente, la preparación para acceder a los sacramentos y la redacción de un catecismo.
José Luis Quijano, sacerdote argentino, párroco de la Iglesia Inmaculada Concepción en Tigre, provincia de Buenos Aires, es referente latinoamericano de catequesis y ha compartido con ADN Celam algunas reflexiones. Recordó que todos los catequistas son sembradores de la Palabra, testigos vivos de la fe, artesanos de esperanza y forjadores de comunión, misioneros digitales e influencers de Dios.
Cuando se refiere a ser misioneros digitales e influencers de Dios, aclara que no se trata solo del uso de los medios digitales, sino de quienes «con sabiduría cristiana y mirada crítica, son competentes en cultura digital. Ser catequista no es sólo un encargo: es un verdadero ministerio, un don que cambia la vida y sostiene la misión de la Iglesia», dijo.
El padre Quijano recordó también las palabras que el papa Francisco dirigió, en 2013, en ocasión del Congreso Internacional de Catequesis en Roma: «¡Sean catequistas y no trabajen como catequistas! No se trata de tener una función en la comunidad, sino de ser catequistas con toda la vida». Palabras que, a juicio del presbítero, «hoy resuenan como un llamado a vivir la fe desde dentro, con el corazón encendido por Cristo».
Citando el Directorio para la Catequesis (2020), indicó que «el catequista es un cristiano que recibe una particular llamada de Dios que, acogida en la fe, lo convierte en testigo, guardián y mediador de la memoria de Dios». Por ende, su testimonio, su vida (más que sus palabras) será el verdadero anuncio del Evangelio, por eso, cuando «decimos que los catequistas son sembradores de la Palabra, afirmamos que antes que transmisores de contenidos son testigos del encuentro con Cristo».
Artesanos de esperanza
Quijano señaló que los catequistas son también mistagogos y acompañantes, que «conducen a los demás al misterio de la fe no desde una lógica escolar ni meramente sacramentalista, sino desde procesos de vida, con escucha, discernimiento y paciencia. Cuando los llamamos artesanos de esperanza, reconocemos en ustedes a hombres y mujeres que saben leer la realidad con mirada evangélica, promueven la opción por los pobres y excluidos como dimensión constitutiva de la fe», acotó.
Además explicó que los catequistas como «forjadores de comunión», son quienes modelan relaciones fraternas y corresponsables, integrando la diversidad de edades, carismas y culturas. Son también catequistas con corazón sinodal, capaces de cercanía, ternura y empatía, para que la catequesis sea siempre una experiencia cordial, significativa y transformadora.
«Queridos catequistas: que María, la gran influencer de Dios, nos enseñe a ser verdaderas cartas vivas de Cristo en el mundo», finalizó.

Crédito de la nota: ADN Celam