La ciudad sudanesa de El Fasher lleva más de 500 días sitiada, con la población civil atrapada sin ayuda. Los niños sufren asesinatos, hambre y falta de atención médica, mientras que hospitales y escuelas son bombardeados. La crisis se ve agravada por un grave brote de cólera. Una nueva incursión paramilitar dejó al menos 24 muertos y 55 heridos.