Jerusalén: Restricciones a las celebraciones de la Semana Santa

Jerusalén: Restricciones a las celebraciones de la Semana Santa

El cardenal Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, explica que, debido a las restricciones impuestas por el conflicto en curso, la tradicional procesión del Domingo de Ramos en el Monte de los Olivos se cancelará y la Misa Crismal se pospondrá. Si bien las iglesias de la diócesis permanecen abiertas, se invita a los fieles a unirse en oración el próximo sábado 28 de marzo, rezando el Rosario para implorar el don de la paz.

La tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén ha sido cancelada y será reemplazada por un momento de oración por la ciudad, en un lugar aún por determinar. La Misa Crismal del Jueves Santo, que habitualmente se celebra en la Basílica del Santo Sepulcro, ha sido aplazada hasta nuevo aviso, tan pronto como la situación lo permita, posiblemente antes del tiempo pascual. Estas dos medidas fueron anunciadas hoy, lunes 23 de marzo, en un mensaje firmado por el Patriarca Latino de Jerusalén, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa. 

No habrán celebraciones habituales abiertas a todos 

«Las restricciones impuestas por el conflicto y los acontecimientos de los últimos días», explicó Pizzaballa, «no auguran una mejora inminente. En diálogo constante con las autoridades competentes, junto con las demás Iglesias cristianas, estamos evaluando cómo es posible, de la forma que se acuerde, celebrar el misterio central de nuestra salvación en el seno de nuestras Iglesias».

La situación sigue evolucionando constantemente y no es posible ofrecer indicaciones definitivas para los próximos días, afirmó el patriarca, por lo que la diócesis se verá obligada a coordinarse día a día. «Ya es evidente, sin embargo, que no se pueden celebrar las festividades ordinarias abiertas a todos», continuó el cardenal. De ahí la decisión de cancelar la procesión del Domingo de Ramos y aplazar la Misa Crismal. Mientras tanto, el mensaje emitido aclaró que las iglesias de la diócesis permanecen abiertas, y que los párrocos y sacerdotes, por todos los medios posibles, harán todo lo que esté a su alcance para fomentar la oración y la participación de los fieles en las celebraciones de Pascua.  

Una herida que se suma a las demás infligidas por el conflicto

Debido al conflicto en curso, la comunidad local no pudo vivir este año la tradicional peregrinación de Cuaresma en Jerusalén, con las solemnes celebraciones en el Santo Sepulcro y los Santos Lugares de la Pasión, como era costumbre. «Si bien pudimos orar y prepararnos personalmente, nos perdimos la peregrinación comunitaria hacia la Pascua», dijo Pizzaballa. Lamentablemente, las celebraciones de la Semana Santa también tendrán que sufrir cambios. «A la dureza de este tiempo de guerra, que nos afecta a todos», continuó el patriarca, «se suma ahora la imposibilidad de celebrar la Pascua juntos con dignidad. Esta es una herida que se añade a tantas otras infligidas por el conflicto. Pero no debemos desanimarnos. Si no podemos reunirnos como quisiéramos, no abandonemos la oración». 

Sábado 28 de marzo, en oración por la paz. 

El cardenal recordó entonces las palabras de Jesús a sus discípulos: «Oren siempre y no se desanimen jamás» (Lucas 18:1), y pidió que estas limitaciones se compensaran con momentos de reflexión en el seno de las familias y las comunidades religiosas. En particular, Pizzaballa invitó a todos a unirse en oración el próximo sábado 28 de marzo, rezando el Rosario para implorar el don de la paz y la serenidad, especialmente para quienes sufren a causa del conflicto.

«Lo haremos», escribió, «con humildad, seguros de que nuestra oración, aun estando físicamente distantes, es capaz de nutrirse de la fuerza del amor de Dios, que nos une en un espíritu de esperanza y confianza». Si bien reconoció que la oración ya se realiza en todas partes, y que «es reconfortante ver el compromiso de mantener viva la tensión espiritual», el cardenal quiso proponer un día especial en el que, mientras cada persona permanece en su propio lugar, «nos sintamos idealmente unidos en la oración para encontrar consuelo»: «Deseamos la paz, ante todo para nuestros corazones atribulados. Solo la oración puede darla». 

Ninguna oscuridad puede tener la última palabra

Mientras que el pueblo de Dios será invitado a apoyar la Tierra Santa el Viernes Santo con la Colecta para Tierra Santa, la comunidad de fieles locales se prepara para vivir este tiempo litúrgico especial con las palabras del Patriarca Pizzaballa: «La Pascua, que celebramos como signo de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, nos recuerda que ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra. El sepulcro vacío es el sello de la victoria de la vida sobre el odio, de la misericordia sobre el pecado. Permitamos que esta certeza ilumine nuestros pasos y sostenga nuestra esperanza». 

Oración desde los Lugares Santos

Mientras tanto, en los últimos días, la Custodia de Tierra Santa emitió un comunicado explicando que la comunidad de frailes franciscanos presentes en el Santo Sepulcro «nunca ha cesado, día y noche, de llevar a cabo las celebraciones, ritos, procesiones diarias y oraciones litúrgicas programadas, de acuerdo con el Status Quo. Incluso en estos días, aunque el acceso a la basílica está prohibido a los fieles por razones de seguridad, la oración continúa ininterrumpidamente en los Santos Lugares».

La presencia centenaria de la Custodia en los Lugares de la Redención, y las oraciones que allí se ofrecen diariamente, sostiene el comunicado, son en nombre de toda la Iglesia y para el bien de toda la humanidad: «En momentos particularmente dramáticos como los que estamos viviendo, desea hacer presente la fe, la esperanza y la súplica de cada persona bautizada, para que desde estos mismos Santos Lugares siga elevándose una oración por la paz y la reconciliación entre los pueblos».

Crédito de la nota: Vatican News.