«En Corea se habla de 250.000 jóvenes que viven en la calle. Son muchísimos. Y por ellos nos dijimos: si ellos no vienen a nosotros, iremos nosotros a buscarlos». Así nació la experiencia de «Azit», un movimiento que lleva a operadores y voluntarios a las calles de la ciudad para ofrecer a estos jóvenes un camino de recuperación y reinserción social.
