Kenia: Las hermanas de la Misericordia transforman la vida en Lokori

Kenia: Las hermanas de la Misericordia transforman la vida en Lokori

En el paisaje árido y remoto de Lokori, en la diócesis católica de Lodwar, la congregación de las Hermanas de la Misericordia está transformando las comunidades locales y devolviendo dignidad a algunas de las poblaciones más vulnerables de Kenia, muchas de las cuales todavía llevan una vida seminómada.

En el centro de esta misión está la hermana Selina Mbuli, cuyo trabajo en Lokori representa un apoyo fundamental para grupos particularmente frágiles: personas que viven con VIH, familias nómadas, niños vulnerables y ancianos que cuidan de sus familiares.

Asistencia integrada en un contexto de recursos cada vez más limitados

En el Centro sanitario de las Hermanas de la Misericordia de Lokori, los pacientes solían beneficiarse de una asistencia completa, incluyendo servicios de clínica móvil que llegaban a las familias nómadas en movimiento en busca de pastos y agua. Hoy, este sistema se ve gravemente afectado por los recortes presupuestarios tras la retirada de varios donantes internacionales, lo que repercute significativamente en los servicios prestados.

«Habíamos reclutado y formado a un sólido equipo de trabajadores sanitarios, inculcándoles nuestros valores. Muchos de ellos ahora están dejando el servicio debido a reducciones salariales y a la búsqueda de mejores oportunidades. A pesar de estas dificultades, mi congregación continúa abogando por la prestación de servicios integrales para las personas afectadas por el VIH», afirma sor Mbuli.

Una carrera contrarreloj en la lucha contra el VIH

Cada año, el Centro de Salud de Lokori celebra la Jornada Mundial contra el SIDA ofreciendo medicamentos, apoyo nutricional y actividades de educación para la salud. A pocos años de alcanzar la meta mundial de 2030 de eliminar el VIH como amenaza para la salud pública, reflexiona la hermana Mbuli: «Todavía estamos corriendo a contrarreloj. El VIH es una realidad concreta en este lugar. Para abordar el estigma y las dificultades relacionadas con la adherencia al tratamiento, hemos introducido sistemas de apoyo basados en asesoramiento psicológico, actividades terapéuticas y modelos adaptados inspirados en Alcohólicos Anónimos».

Sor Mbuli mantiene el encuentro de sensibilización durante la Jornada Mundial contra el SIDA
La hermana Mbuli mantiene el encuentro de sensibilización durante la Jornada Mundial contra el SIDA

Reforzar las comunidades a través del trabajo y la autonomía económica

Además de la asistencia sanitaria, las Hermanas de la Misericordia han puesto en marcha varias actividades generadoras de ingresos para combatir la pobreza, el hambre y la dependencia económica. «Hemos creado comunidades de ahorro y crédito (grupos SILC), con más de 290 miembros distribuidos en diez grupos de ahorro y crédito. También ofrecemos formación básica en educación financiera, habilidades empresariales y acceso a pequeños préstamos. Además, gestionamos la panadería Lokori Fresh Bakery, una iniciativa que genera oportunidades de empleo para los residentes locales. Queremos que las personas tomen las riendas de su propio desarrollo y recuperen su dignidad», afirma sonriendo, sor Mbuli.

Del desierto al verde: la iniciativa verde de Lokori

Inspirada en la encíclica Laudato si’ y animadas por el cuidado por las personas y por el ambiente, las religiosas han dado vida a la Lokori Green Initiative. «A través de este proyecto promovemos tanto la tutela del ambiente como la sanación personal. Hemos empezado trabajando en un terreno rocoso y estéril. Juntos hemos transportado tierra fértil, creado una granja ecológica y plantado árboles. Hoy también gestionamos un colmenar con 41 colmenas. Hemos dado esperanza a la gente y les hemos devuelto su dignidad», añade sor Mbuli.

Sor Mbuli junto al cartel de la Lokori Green Initiative
La hermana Mbuli junto al cartel de la Lokori Green Initiative

Educación y protección: sostener la nueva generación

Las hermanas están comprometidas también en el campo de la educación, abordando prácticas culturales perjudiciales y promoviendo el empoderamiento de los jóvenes. «Trabajando junto a los líderes locales, salvamos chicas de matrimonios precoces y forzados y, gracias a la ayuda de benefactores, sostenemos su trayectoria educativa. Además gestionamos las escuelas de pastores, donde los chicos – y a veces también las chicas – que pasan la jornada custodiando el ganado van a las clases por la noche. A través de la educación reforzamos las comunidades», explica sor Mbuli.

Sylvester Lokuto, hoy coordinador de la Lokori Green Initiative, antes era uno de esos chicos: «Cuando entré en la escuela de los pastores, las hermanas reconocieron mi potencial académico y me apoyaron en mi educación hasta la universidad. Las Hermanas de la Misericordia han tenido un impacto profundo en mi vida. He vuelto para restituir lo que he recibido y contribuir al crecimiento de mi comunidad», cuenta. Al preguntarle qué le motiva, añade: «Me guía la pasión y el deseo de inspirar a mi gente. Mi sueño es ver Lokori Green Initiative replicada en todas nuestras comunidades para afrontar el cambio climático y restaurar el medio ambiente. Espero también que se pueda realizar un pozo, porque aquí las personas recorren largas distancias para conseguir agua».

Sylvester Lokuto cuenta su historia
Sylvester Lokuto cuenta su historia

Una misión basada en la misericordia

A pesar de los avances logrados en Lokori, la escasez de agua sigue siendo un problema acuciante. «Las mujeres pasan días enteros bajo el sol, haciendo cola para conseguir agua y viéndose obligadas a caminar largas distancias. Esto las expone a numerosos riesgos y limita su productividad. Esta mañana les pregunté por qué rezaban, y me respondieron: por agua», cuenta la hermana Mbuli con voz llena de preocupación. «Un solo pozo cerca de aquí transformaría la vida de cientos de familias». Para la hermana Mbuli, este trabajo es mucho más que un servicio: es una vocación. «El carisma de las Hermanas de la Misericordia me inspira cada día. Veo los frutos de nuestro compromiso en Lokori: árboles que crecen, niños que reciben educación, vidas que se reconstruyen. Mi visión es la de un futuro donde todos los niños puedan ir a la escuela, el VIH ya no sea una amenaza y las comunidades sean capaces de mantenerse por sí mismas. Es posible marcar la diferencia: solo tenemos que seguir adelante», concluye.

Crédito de la nota: Vatican News.