Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: sin cálculos, solo dignidad para los niños

Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: sin cálculos, solo dignidad para los niños

La celebración de este domingo 27 de septiembre estuvo dedicada al tema “Incluso uno solo de estos pequeños”. Según la ONU, hoy en día más de 117 millones de personas se encuentran desplazadas forzosamente en todo el mundo, y alrededor del 40% son menores. Las guerras, la pobreza, la violencia y los desastres ambientales son las causas. Los llamamientos del Papa a la responsabilidad común para que estos niños estén “siempre protegidos y atendidos”.

El tema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que se celebró este domingo 27 de septiembre, «Incluso uno solo de estos pequeños»,  «nos llama a prestar atención a los menores que se ven directamente afectados por la experiencia de la migración y la huida», y a la «preocupación» por ellos, subraya el Papa León XIV en el Mensaje para esta celebración, que llega a su 112.ª edición. En el texto, publicado el pasado mes de agosto, el Pontífice recuerda que el Evangelio «nos invita a no hacer cálculos»: cada niño, cada ser humano, «posee una dignidad infinita». Ante cada menor emigrante, reflexiona, «estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe: en el niño, de hecho, podemos acoger y encontrar al Señor».

Lamentablemente, señala el Papa, los menores emigrantes se ven «más fácilmente relegados a la invisibilidad, al carecer de adultos que los protejan y los apoyen». Por ello es «necesario intervenir en los países de origen para eliminar las posibles causas que les obligan a huir», además de «ofrecer protección y acogida en los países de tránsito y de llegada». En la audiencia general del miércoles pasado, León XIV volvió a hacer un llamamiento a la «responsabilidad de todos: que cada uno se sienta implicado en la vida de estos jóvenes, que siempre deben ser tutelados y asistidos».

Rostros, no cifras

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), hoy en día más de 117 millones de personas se encuentran desplazadas forzosamente en todo el mundo, es decir, «una de cada 70 personas en la Tierra», y «los niños soportan una carga desproporcionada: casi el 40% de los refugiados son menores», recordó Dylan Corbett, director ejecutivo del Hope Border Institute, que opera en la frontera entre Estados Unidos y México, durante el seminario en línea organizado esta semana por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral como parte de la campaña de comunicación y promoción impulsada precisamente con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

Se trata de personas desarraigadas, tanto de Sudán como de la República Democrática del Congo, tanto de Ucrania como de Afganistán, tanto de Oriente Medio, azotado por tantos conflictos, como de Myanmar: huyen de sus tierras precisamente a causa de las guerras, pero también de la pobreza, la violencia y los desastres ambientales, y las cifras están en constante y dramático aumento. Sin embargo, esos migrantes no son «números ni expedientes», son «personas con una familia y una casa» dejada atrás; «con sueños que nadie tiene derecho a despreciar», como recordó el Papa en junio, durante su viaje apostólico a España, en el puerto de Arguineguín, en Las Palmas de Gran Canaria.

La reflexión

«Ante el pobre, el que sufre, el niño, no tiene sentido buscar explicaciones o segundas intenciones. Hay que acogerlos y punto», escribió el presidente de la Fundación Migrantes de la Conferencia Episcopal Italiana, monseñor Corrado Lorefice, arzobispo de Palermo, en su editorial para el especial de la revista Migranti Press dedicado a la celebración de hoy. «Es increíble -observa- la crítica dirigida a la comunidad cristiana, acusada de “buenismo” y de “hacer política” cuando habla de acogida. La Iglesia no fomenta el sentimentalismo ni hace política: vive el Evangelio». El organismo pastoral de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) para los migrantes, además de la profundización de su revista mensual, también ha preparado una serie de historias y materiales sobre el tema.

Las iniciativas

Son numerosas las iniciativas organizadas por las diócesis de todo el mundo para celebrar esta Jornada a nivel local. Porque es «un deber de las instituciones públicas, pero también de toda la sociedad civil y de la Iglesia» velar «por el respeto de la dignidad de cada persona», como lo recordó el Papa en Lampedusa el pasado mes de julio. La Iglesia italiana se reúne simbólicamente en Siena, con una misa celebrada esta mañana en la Basílica de San Bernardino all’Osservanza, presidida por el cardenal Augusto Paolo Lojudice, arzobispo de Siena-Colle Val D’Elsa-Montalcino y obispo de Montepulciano-Chiusi-Pienza.

Crédito de la nota: Vatican News.